
El sábado 23 en la Sala Fli casi lo consiguieron. Tras la veintena escasa de acólitos que se presentaron el viernes, los reverendos estaban tristes , qué clase de iglesia que pregona el absentismo puede permitir que sus templos se llenen de seguidores. Así que rezaron, pregonaron y bebieron para conseguir el éxito... ¡Allí estuvo! El sábado tan sólo tres feligreses, tres corderitos (Eloisa, Alicia y Sergio) llenaron el alma del Templo de los Ulen. Así, sí, el no futuro está asegurado, y el contínuo progreso descendente resulta prometedor..

Los reverendos no ocultan su satisfacción, pues la meta de alcanzar la nada, el cero absoluto, el vacío cada vez se encuentra más cerca. Y por ello, seguirán predicando y evangelizando para todos aquellos que se abstienen de ir a misa, aunque sea laica y en calzoncillos.
*En las fotos: Eloisa y Carmen
