lunes, 13 de julio de 2009

lunes, 6 de julio de 2009

Contar sólo sé contar



Eso es lo que hacen los Reverendos Berger y Asensio: Contar.

sábado, 4 de julio de 2009

Letanías de Satán


LAS LETANÍAS DE SATÁN – BOUDELAIRE, Charles

¡Oh tú, el más sabio y el más bello de los ángeles
dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas!

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Oh, príncipe del exilio, a quien se le ha hecho un agravio,
y que, vencido, siempre te levantas más fuerte,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que lo sabes todo, gran rey de las cosas subterráneas,
sanador familiar de las angustias humanas,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que , lo mismo a los leprosos que a los parias malditos,
enseñas por el amor el gusto del Paraíso,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que de la muerte, tu vieja y fuerte amante,
engendras la esperanza -¡una loca encantadora!

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que haces al proscrito esta mirada calma y alta
que condena a todo un pueblo alrededor de un patíbulo,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que sabes en qué ángulos de las tierras envidiosas
el Dios celoso escondió las piedras preciosas,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, en quien la mirada clara conoce los profundos arsenales
donde duerme amortajado el pueblo de los metales,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, en quien la larga mano esconde los precipicios
al sonámbulo errante al borde de los edificios,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que mágicamente, ablandas los viejos huesos
del borracho tardo atropellado por los caballos,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que para consolar al hombre frágil que sufre,
nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Tú, que pones tu marca, oh, cómplice sutil
en la frente de Creso despiadado y vil,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que metes en los ojos y en el corazón de las muchachas
el culto de la llaga y el amor de los andrajos,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Bastón de los exiliados, lámpara de los inventores,
confesor de los ahorcados y de los conspiradores,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Padre adoptivo de estos que en su negra cólera
del paraíso terrestre ha expulsado Dios Padre,

¡Satán, Satán, Satán!

¡Satán, ten piedad de nuestra larga miseria!