miércoles, 19 de agosto de 2009

Elogio de la superviviente



En tu cuerpo, escrito:

la infancia como una enorme sala húmeda

hospitales donde trasplantan cicatrices

una temible aguja que se abreva en tu piel

terror a cruzar puentes sobre las autopistas

diez años de indagación sobre el suicidio

desamor golpes y la más extrema

clandestinidad del llanto.


El cuerpo del deseo es el del sufrimiento.

Ahora yo también escribo en él

con esperma y con besos, arrastrando las sílabas.


Francamente: eres tan hermosa

que todas las mujeres son hermosas.

Nace mi lengua en tu boca de tabaco tibio.

Pero esto te lo diré de otra manera:

no hay más derrota que el morir, la muerte

de un solo trago o a sorbos. Y hasta entonces

sigue tu música y la lucha sigue.


Jorge Riechmann

(sugerencia de Pedro Álvarez)

lunes, 13 de julio de 2009

lunes, 6 de julio de 2009

sábado, 4 de julio de 2009

Letanías de Satán


LAS LETANÍAS DE SATÁN – BOUDELAIRE, Charles

¡Oh tú, el más sabio y el más bello de los ángeles
dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas!

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Oh, príncipe del exilio, a quien se le ha hecho un agravio,
y que, vencido, siempre te levantas más fuerte,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que lo sabes todo, gran rey de las cosas subterráneas,
sanador familiar de las angustias humanas,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que , lo mismo a los leprosos que a los parias malditos,
enseñas por el amor el gusto del Paraíso,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que de la muerte, tu vieja y fuerte amante,
engendras la esperanza -¡una loca encantadora!

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que haces al proscrito esta mirada calma y alta
que condena a todo un pueblo alrededor de un patíbulo,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú que sabes en qué ángulos de las tierras envidiosas
el Dios celoso escondió las piedras preciosas,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, en quien la mirada clara conoce los profundos arsenales
donde duerme amortajado el pueblo de los metales,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, en quien la larga mano esconde los precipicios
al sonámbulo errante al borde de los edificios,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que mágicamente, ablandas los viejos huesos
del borracho tardo atropellado por los caballos,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que para consolar al hombre frágil que sufre,
nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

¡Tú, que pones tu marca, oh, cómplice sutil
en la frente de Creso despiadado y vil,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Tú, que metes en los ojos y en el corazón de las muchachas
el culto de la llaga y el amor de los andrajos,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Bastón de los exiliados, lámpara de los inventores,
confesor de los ahorcados y de los conspiradores,

¡Satán, ten piedad de mi larga miseria!

Padre adoptivo de estos que en su negra cólera
del paraíso terrestre ha expulsado Dios Padre,

¡Satán, Satán, Satán!

¡Satán, ten piedad de nuestra larga miseria!

martes, 30 de junio de 2009

LA GACELA


LA GACELA

No comeréis cosas abominables.
He aquí los animales que podéis comer:
el buey,
la gacela,
la cabra,
el ciervo,
la gacela,
el corzo,
la cabra montés,
el antílope,
el búfalo, la gamuza y la gacela.
todo animal que tenga la pezuña dividida,
el pie hendido y rumie.
Pero no comeréis,
entre los que tienen la pezuña divida y el pie hendido:
el camello,
la liebre,
y el conejo,
que rumian pero no tienen la pezuña dividida;
debéis tenerlos por impuros.
De la misma manera el puerco,
que tiene la pezuña hendida ,
pero no rumia,
debéis tenerlo por impuro.
No comeréis sus carnes ni tocaréis sus cadáveres.
De los animales que viven en el agua
podréis comer los que tienen aletas y escamas,
pero cuantos no las tienen , no los comáis;
son inmundos.
Podréis comer toda ave pura.
He aquí los que no podéis comer:
el águila,
el quebrantahuesos,
el buitre,
el milano,
el halcón en todas sus especies,
toda suerte de cuervos,
el avestruz,
el mochuelo,
la lechuza,
el ibis,
el búho,
el pelícano,
la cerceta,
el mergo,
la cigüeña,
la garza en todas sus clases,
la abubilla, el murciélago y la gacela.
Tendréis también por impuro cualquier insecto alado
y no lo comeréis.
No podréis comer de ningún animal muerto.
Lo darás al extranjero que vive junto a ti
o lo venderás al extranjero de fuera.
Tú eres un pueblo consagrado.
No cocerás el cabrito
en la leche de su madre.
Cocerás la leche para el arroz,
la freirás para la leche frita,
y le echarás cacao para el desayuno.
El pueblo elegido fríe,
el pueblo elegido cuece,
el pueblo elegido da esplendor.
El pueblo, El-Ejido:
¡Almería!

domingo, 28 de junio de 2009